De los Viajes al Café

Dicen que todo se recuperará. Dicen que la nueva normalidad será eso, normalidad. Dicen que todo el mundo va loco para volver a viajar.

Estimados lectores, no creo que nada de esto sea cierto.

Tengo una tendencia natural hacia el optimismo. Y el futuro será tan fantástico como deseemos imaginar. Sin embargo, cuando una pandemia se pasea por un lugar, nada queda en pie o en su sitio. Las enfermedades afectan a varios órganos, pero un año (y lo que queda) de pandemia de Covid-19 afecta a los cerebros.

Yo hacía más de 25 años que trabajaba en el mundo del viaje. Hice mi primer viaje como guía en julio de 1995, a las reservas de los Lakota, en Dakota del Sur. Desde entonces, casi cada año he pasado entre uno y cuatro meses por aquel lado del Atlántico, guiando grupos de un máximo de 12 personas. Se convirtió en mi oficio. En invierno, también trabajé varios años como guía en Ghana.

Además, siempre me quedaba algunos días o semanas de más, después de despedirme de los grupos. Me lo pasaba divinamente conduciendo solo por las largas carreteras del Oeste Americano, de la Columbia Británica, el Yukon o Alaska. Subir a un ferry ya era el colmo de la felicidad, sobre todo si el trayecto era de muchas horas.

Hace más de dos años que no me pierdo por las infinidades del continente americano. Yo vendía viajes, por encima de todo, porqué cada año dedicaba mi tiempo a descubrir esos lugares recónditos del continente americano. Conocía (conozco) muchos rincones, los sitios donde comer bien, hotelitos con encanto, como visitar los parques y no tropezar con las multitudes …

Cuando todo este estruendo del Covid se difumine, las cabezas habrán cambiado, y yo hará no sé cuando que no subo a un avión. Si en la lejana vida pre-pandemia cada vez más gente se veía capaz de saberse el mundo entero gracias a las fotos de Google Maps y las opiniones de Tripadvisor, imaginad ahora que han hecho unos cuantos Zooms, y se han reunido con medio mundo.

Quizá podría seguir luchando por mis viajes. Pero ¿sabéis qué? He hecho unos cuantos viajes, me lo he pasado muy bien, y me ha salido una oportunidad de saltar del barco antes no se hunda. Me he agarrado fuerte al salvavidas, y este es el resultado:

francesco.cafe

Os daré más detalles en un próximo artículo. De momento, si os gusta el café, no dudéis en visitar la web y, si os apetece, comprar. Es un buen café. Como mis viajes, si me lo permitís.

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