Parque Nacional de las secoyas

Parques Nacionales ¿cómo gestionar el éxito?

Los parques nacionales de Estados Unidos y Canadá son un destino de gran éxito entre los viajeros. Más gente de más lugares del mundo los visita, siendo una fuente de ingresos importante para estos países. Su atractivo radica en la esencia misma de su existencia. No son solo espacios protegidos. Son lo que se llama bibliotecas públicas de paisaje, donde el individuo puede, por un lado, disfrutar del paisaje, y por otro, aprender de la naturaleza. Mantener estos parques nacionales como «bibliotecas» públicas (accesibles a todo el mundo), y no como simples espacios burbuja a proteger, ha empujado a las autoridades de los parques nacionales a gestionarlos de forma activa. La mayor parte de los parques nacionales están atravesados ​​por carreteras que permiten acceder a los tesoros paisajísticos y naturales que guarda. Se han construido miradores estratégicamente situados, con senderos que facilitan el acceso incluso a personas con discapacidad de movimiento… En resumen, se ha logrado crear unos espacios protegidos, pero accesibles, donde el visitante puede disfrutar y aprender de la naturaleza como pocos (o ningún otro) lugares del mundo. La fauna ha podido desarrollarse. Se han reintroducido especies que se habían extinguido (como los lobos en Yellowstone), gestionando sus poblaciones, y logrando poder observar la fauna salvaje con una facilidad insospechada.
Se han convertido en un destino favorito de todos aquellos que buscan un viaje con naturaleza, paisajes espectaculares y fauna salvaje. Una fórmula de éxito garantizado.
Con la explosión mundial del turismo (pese al paréntesis de la pandemia), entre otros, gracias a la facilidad para volar o la prosperidad en países como India o China, algunos parques nacionales han llegado a un punto de saturación. Las colas de coches en Yellowstone durante el verano ya son un clásico. Los aparcamientos de Lake Louise, en el parque nacional de Banff, no dan abasto, a pesar de las múltiples ampliaciones. El sendero de Angels Landing, en Zion, parece las escaleras de un centro comercial de cualquier gran ciudad.
Había que hacer algo, o la posibilidad de morir de éxito pasaba a ser posible.
Por primera vez, algunos parques han empezado a poner restricciones en la entrada de visitantes. Por lo general, a precios muy bajos, pero que obligan a una entrada escalonada o limitada de visitantes. Por poner algunos ejemplos, entrar en Yosemite implica tener que disponer de un pase válido por tres días, del que se emiten un número limitado. En Arches, es necesario un pase que te obliga a entrar durante períodos de una hora (de 6 a 7, de 7 a 8…). En Lake Louise y Moraine, si no vas en autobús, tienes todos los números de quedarte sin ver los lagos.
Cada vez más parques imponen restricciones, con un coste puramente simbólico, pero que limita la entrada de visitantes, y que sobre todo, la hace algo más compleja. Seguro que mucha gente llegará a las puertas de algunos parques nacionales, y se quedará sin poder entrar.
Es la primera vez que se restringe la entrada a estas bibliotecas públicas de paisaje, como hemos mencionado más arriba, en los parques nacionales de Estados Unidos y Canadá. Pero posiblemente este paso sea necesario para conseguir la supervivencia de un modelo de éxito. De hecho, opino que se extenderá, y habrá que estar muy atentos para adaptarnos a estas restricciones en el momento de organizar cualquier viaje.

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